Revista de Pangea

"La Revista de Pangea és un recull de notícies de diferents butlletins"

[Colombia] ELN Revista Insurrección Nro. 595

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Los comunicadores populares del ELN asumimos el reto en la
construcción de una sociedad distinta, rescatar la información es
tarea urgente de quienes asumimos el alzamiento armado como un
derecho universal de los pueblos, el corazón se hincha con el
viento, da pálpitos al retorno de la voz, volver la mirada a un
continente de identidad arrebatada, de sueños conquistados, pero
con el pensamiento aún altivo.
Ahora, cada territorio de construcción insurgente despliega un
canal informativo. Con Nuestras Voces a un ¡click! ,se abre un
escenario de articulación, que en medio de los fragores de la
guerra se permitirá romper el cerco mediático, movilizar la
conciencia y reafirmar la voz de cada territorio, desde el sistema
de información eleno sumamos nuestros esfuerzos en proyectar las
reivindicaciones de los territorios en resistencia, tal como en el
inicio de nuestra primera marcha guerrillera hemos decidido estar
siempre junto al pueblo, tanto ayer como hoy la vigencia de la
movilización insurgente es innegable, las voces todas, de nuestra
organización están cada vez más cerca.
www.fgoriental.org <http://www.fgoriental.org/>
www.insurgenciaurbana-eln.org <https://insurgenciaurbana-eln.org/>
_www.fgoccidental.org_ <http://www.fgoccidental.org/>
proximamente… más…. con Nuestras Voces a un ¡click!
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/– Revista Insurrección //N° 595 –/_//_
_/Agosto 2017/_
_*Las ratas del fiscal anti corrupción*_

_**_
_//_ _*INDICE:*_

*Las fuerzas alternativas inermes Revista Insurrección*
<#Las_fuerzas_alternativas_inermes>
*Llamado: “rodeemos el diálogo” Espacio Rodeemos el Diálogo*
<#Llamado_rodeemos_el_dilogo>
*¿Por qué nos mueve la esperanza?Juan Carlos Cuéllar y Eduardo Martínez,
Gestores de Paz del ELN* <#Por_qu_nos_mueve_la_esperanza>
*Treinta años sin Héctor Abad Emerson de Francisco*
<#Treinta_aos_sin_Hctor_Abad> *Ninguna respuesta, ningún indicio,
ninguna esperanza Dr. Héctor Abad Gómez, 1986
<#Ninguna_respuesta_ningn_indicio>
**La era de la prosperidad para pocos Gabriel Antonio Gaitán*
<#La_era_de_la_prosperidad_para_pocos>
*Trump es la consecuencia* *Héctor Useche* <#Trump_es_la_consecuencia>
*Democratizar los medios de comunicación, otro desafío para la paz*
*Delegación de Diálogo del ELN* <#Democratizar_los_medios_de_comunicacin>
*_Ultimos videos:

“El que patea la paz, gana puntos en las encuestas”
<https://www.eln-voces.com/index.php/dialogos-de-paz/entrevistas-delegacion-de-paz/1214-el-que-patea-la-paz-gana-puntos-en-las-encuestas>

El oso chucho, derechos de la naturaleza, bienes comunes y solución
política de los conflictos
<http://www.eln-voces.com/index.php/arte-cultura/videos/1193-el-oso-chucho-derechos-de-la-naturaleza-bienes-comunes-y-solucion-politica-de-los-conflictos>
_* *

<http://www.eln-voces.com/index.php/arte-cultura/videos/1190-saludo-a-la-xviii-asamblea-general-de-la-uso>**
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Para desuscribirse de esta lista de noticias envié un mensaje en blanco
a colombia-unsubscribe@eln-voces.com Recibirá un mensaje de respuesta
automáticamente del
servidor.)—————————————————————————————-
_*Las fuerzas alternativas inermes*_*
_
Revista Insurrección_*
*
La infografía de la Agencia de Comunicaciones Prensa Alternativa (ACPA)
muestra el nombre de la víctima, la fecha y la presunta autoría de los
22 asesinatos cometidos contra miembros de las FARC que entregaron sus
armas, o sus familiares directos, en lo que va de 2017. El trabajo
recoge datos suministrados por la Comisión de derechos humanos de Marcha
Patriótica y por IDEPAZ. Se difundió el pasado lunes 14 de agosto, pero
ya queda desactualizado. Tres días después de que el informe se hiciera
público fue asesinado Brutney Alfonso Ávila, conocido en las FARC como
Chonchón, en cercanías de la Zona Veredal Transitoria de Normalización
(ZVTN) ´Martín Villa´ de Arauca; le dispararon reiteradas veces desde
una motocicleta.

Los crímenes contra líderes y lideresas sociales, comunitarios o de
derechos humanos, sumados a estos asesinatos de guerrilleros que se
acogieron a los acuerdos de Paz, prefiguran un potencial nuevo genocidio
contra quienes se muestren críticos del sistema sin importar que sean
liderazgos pacíficos, desarmados. Ya no alcanza con señalar la probada
sistematicidad de esas agresiones (Ver nota “Asesinato de líderes
rurales se incrementa y es sistemático, afirma observatorio de tierras”,
en Insurrección del 31 de julio: https://goo.gl/j9XKMK ); la combinación
de esa sistematicidad con el blindaje mediático y judicial que garantiza
impunidad, y la desatención estatal, configura un escenario que puede
escalar a dimensiones aún mayores y de extrema gravedad.

En el primer semestre de 2017 los asesinatos de líderes comunitarios se
incrementaron 31 por ciento respecto a igual período del año anterior,
según documenta el informe de la organización de derechos humanos “Somos
Defensores”. En los últimos diez días, tres nuevos casos se sumaron a
los ya mencionados de miembros de las FARC: el viernes 11 fue asesinado
Fernando Asprilla, líder comunal de Piamonte, en el Bajo Cauca; dos días
antes fue encontrado el cuerpo de Idalia Castillo Narváez, representante
de Víctimas, en el municipio de Rosas: “la mujer fue torturada, violada
y asesinada”, declaró la secretaria de la Mujer de Cauca. El jueves 17
fue asesinado el expresidente del Consejo Comunitario de Truandó
(Riosucio, Chocó) y reclamante de tierras Manuel Ramírez Mosquera.
Cualquiera de estos hechos debería estremecer y convocar a la reacción
social por medio de movilizaciones y exigencias de justicia; sobre el
acostumbramiento y anestesia social se construye la impunidad.

La situación de los miembros de FARC que van siendo asesinados amerita
un análisis particular: se trata de combatientes revolucionarios que
pactaron con el Estado condiciones para hacer política y desarrollar sus
vidas con las garantías elementales de las que debe gozar cualquier ser
humano; aun así, pierden su vida a poco de concretado ese acuerdo. Es
claro que, más allá de la autoría material concreta en cada caso, de la
sigla paramilitar que se identifique –o no- tras cada ejecución, la
responsabilidad por esos crímenes es del Estado. Sin embargo, los
representantes del Estado desconocen esa responsabilidad, con un doble
agravante: fallan al no garantizar la seguridad de los ciudadanos, pero
además son parte incumplidora, en los aspectos más básicos como la
garantía de vida, de un acuerdo de Paz. Qué esperar entonces de los
puntos acordados de más compleja implementación: esa pregunta ya ronda
con preocupación en amplios sectores de la sociedad.

Los hechos son tan evidentes que hasta una persona que esté de visita
por pocos días en Colombia puede notarlos. El alcalde de Ginebra, Suiza,
en su reciente visita al país alertó sobre lo que está sucediendo: “Debe
protegerse a las organizaciones y a los líderes persiguiendo al
paramilitarismo, [el Estado colombiano] debe empezar por reconocer que
existe el paramilitarismo, sin eufemismos para referirse a este
problema; si no, va a ocurrir una catástrofe. El Ejército debe desmontar
a los paramilitares”, afirmó, y tras recorrer una Zona Veredal
Transitoria dijo que las personas que allí conoció “serán fundamentales
para el futuro de Colombia… Claro, si no los asesinan”.

* * *

Mientras esto sucede, el ELN transita su proceso de Diálogos en Quito,
bajo el mandato de su Quinto Congreso: “Explorar la real voluntad de Paz
del Gobierno” para acordar las condiciones que permitan que el ELN, pero
fundamentalmente todas y todos los colombianos, puedan ejercer sus
derechos sin necesidad de recurrir a las armas.

Son conocidas nuestras propuestas para que el Estado asuma su
responsabilidad no solo a través de un cese al fuego, sino por medio de
medidas de alivio humanitario que tienen como primer reclamo la firme
decisión de enfrentar al paramilitarismo. Sin ese reconocimiento por
parte del Gobierno, la búsqueda de acuerdos sigue transitando un camino
borrascoso, difícil. Aun así, con la certeza de que las propuestas que
se vuelcan en la Mesa son bien concretas y realizables si hubiera
voluntad política, seguimos aportando nuestra mayor voluntad de acordar
y dar pasos concretos hacia la paz.

No podemos aceptar ni permitir que sigan matando a quienes expresan
ideas críticas. El ELN se solidariza con las víctimas y sus familiares,
con quienes ejercen liderazgos sociales y son perseguidos, y con quienes
vienen siendo hostigados por ser miembros de las FARC. Pero no nos
conforma lamentar las muertes: en los territorios, y también en la Mesa
de Quito, estamos dando una batalla por revertir esa realidad. Los
esfuerzos del ELN, por sí solos, no serán suficientes: la lucha por los
derechos de todos, por una nueva Colombia que merezca ser vivida, está
en manos del conjunto de la sociedad.
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*
_*
Llamado: “rodeemos el diálogo”
*_
_*Espacio Rodeemos el Diálogo*_
*
Una carta firmada por más de un centenar de entidades representativas de
la sociedad agrupadas en el espacio “Rodeemos el Diálogo”, dirigida a
ELN y al Gobierno, manifiesta la voluntad de “concurrir al proceso de
participación (…) con el fin de concretar transformaciones necesarias”
para construir un acuerdo de Paz Completa. Desde la Delegación de
Diálogos en Quito agradecemos la iniciativa. Este es el texto, y algunas
de sus firmas:
17 de agosto de 2017
Sr. Juan Camilo Restrepo,

jefe de la delegación negociadora del Gobierno Colombiano.
Sr. Pablo Beltrán,

jefe de la Delegación negociadora del ELN.
Cordial saludo.

En el desarrollo de la cuarta semana de trabajo de la III ronda de
diálogos y negociaciones entre el gobierno colombiano y el ELN, los
suscritos, ciudadanas, ciudadanos y organizaciones que trabajamos por un
cierre del conflicto armado y unos pactos de paz que permitan a Colombia
avanzar en democracia y equidad, queremos manifestarles lo siguiente:

Estamos listos para concurrir a un proceso de participación, con
garantías y rigor, desde una pluralidad social, gremial e institucional,
con el fin de intercambiar y concertar sobre transformaciones necesarias
para construir este acuerdo de paz que nos acerque hacia una paz completa.

La sociedad espera del gobierno y del ELN compromisos concretos para
avanzar en la garantía de los derechos humanos y el derecho
internacional humanitario. El fin del conflicto es un paso indispensable
para el momento que vive Colombia.

Ofrecemos nuestra disposición para participar en un mecanismo de
verificación ciudadana al cese bilateral del fuego que pacten las partes.

Antes de la venida del Papa Francisco es posible anunciarle al país los
mayores avances y en lo posible un acuerdo en el punto de dinámicas
humanitarias y cese al fuego.

Sabemos y nos consta que gobierno colombiano y ELN, trabajan de manera
decidida y comprometida por avanzar, en medio de lógicas que aun siendo
muy distantes, pueden encontrar un campo común para avanzar en este
proceso de diálogos y negociaciones, que nos acerque a una Paz Completa.
ABC Paz.
ADEL-Nariño.
Avina
Alianza Social Independiente — ASI.
Asociación Colectivo Mujeres al Derecho
Asociación de Abogados Laboralistas del Valle
Asociación de profesores de la Universidad Libre de Cali
Boyapaz — Programa de Desarrollo y Paz del Occidente de Boyacá
Campaña Por una Paz Completa
Casa de la Mujer
Casa de Paz
Campaña Colombiana contra Minas
Consornoc
Cordupaz
Corporación Viva la Ciudadanía
Comisión Intereclesial de Justicia y Paz
Corporación CSOCIANCOL
Consejo Latinoamericano de Iglesias – CLAI
Corporación Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Centro
Corporación Latinoamericana Sur
Comunidades Construyendo Paz en los Territorios – CONPAZ
Ciederpaz-
Dialogo Intereclesial por la Paz – Dipaz
Huipaz. Programa de Desarrollo del Huila y Piedemonte Amazónico
Interteam
Grupo Ecuménico de Mujeres Constructoras de Paz – GemPaz
Red Nacional de Programas de Desarrollo y Paz – Redprodepaz
Cinep Programa por la Paz
Corporación Humanas
Corporación Ciase
Colectivo de Pensamiento y Acción Mujeres, Paz y Seguridad
Corporación Claretiana Norman Pérez Bello
Colectiva de Mujeres Refugiadas, Exiliadas y Migradas en España
Comunidad Teológica Latinoamericana y Caribeña – CETELA
Instituto Interamericano de Responsabilidad Social y Derechos Humanos —
IIRESODH
Indepaz
Instituto Popular de Capacitación — IPC.
Iglesia Presbiteriana de Colombia
Justapaz
Fundación Paz y Reconciliación
Fundación Cultura Democrática
Fundación Ciudad Abierta
Fundación Progresar
Juventud Comunista — Juco
Observatorio Internacional de la Diaspora
Pensamiento y Acción Social — PAS.
Puentes para la Paz
Punto de Encuentro por la Paz y la Democracia
Programa de Desarrollo y Paz del Bajo Magdalena
Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio
Mesa Sucreña por la Paz
Mujeres Mediadoras
Mencoldes
Observatorio de Realidades Sociales de la Arquidiócesis de Cali
Red de Pobladores de la Redprodepaz.
Red Caquetá Paz
Redepaz
Rodeemos el Diálogo
Ruta Pacifica de Mujeres
SI Ambiental
Sin Olvido
Teusaquillo Territorio de Paz
Unión Patriótica.
Vallenpaz
Vamos por los Derechos
Tierrapatria

Horacio Serpa — Senador de la República.
Iván Cepeda — Senador de la República
Alirio Uribe — Representante a La Cámara.
Antonio Sanguino — Presidente-Vocero Partido Verde
Alonso Tobón — Presidente de la Alianza Social Independiente
Jaime Caycedo — Secretario General del Partido Comunista
Alejo Vargas
Ana Teresa Bernal
Álvaro Jiménez
Adelaida Jimenez
Alonso Ojeda — Vicepresidente del Comité Permanente de Derechos Humanos
Agustín Jiménez
Andrei Gómez Suárez
Blanca Valle Zapata – Socióloga
Betty Giedelmann — Bacterióloga
Camilo González
Carlos Velandia — Gestor de Paz
Carlos Fonseca — Director Corporación Simbiosis
Carlos Medina — Maestro de la Universidad Nacional
Camilo González
Camilo Ospina — Politólogo
Darío Villamizar
Esperanza Hernández
Fernando González
Gloria Ulloa — Presidenta para América Latina y el Caribe Consejo
Mundial de Iglesias
Gabriel Becerra — Secretario de la Unión Patriótica
Gilberto Herrera Stella – Agricultor
Gladys Macías — Presidencia Colegiada de Redepaz
Harold Ruiz — Asesor de Paz de la Gobernación de Nariño
Hernando Hernández
Jairo Gómez – Periodista
José Aristizábal
Jorge Gómez
Jaime Zuluaga Nieto
Juan De Dios Silva-Práctico Agrícola
León Valencia
Pedro Santana
Miguel Galvis — Veedor Nacional de la Alianza Social Independiente
Monica Yarima Lara Agudelo — Psicóloga
María del Pilar Suarez – Socióloga
Norma Inés Bernal
Jesús Vargas – Presidencia Colegiada de Redepaz
Katherine Torres
Luis Ignacio Sandoval – Presidencia Colegiada de Redepaz
Luis Emil Sanabria – Presidencia Colegiada de Redepaz
Manuel Guzman Hennessey — Maestro de la Universidad del Rosario
Mario Aguilera — Maestro del IEPRI de la Universidad Nacional
Medardo Correa — Investigador Social
Nelson Cruz
Padre Pedro Torres
Pilar Trujillo Uribe
Rafael Colina
Rosa Emilia Salamanca
Ramiro Serna Jaramillo – Economista.
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*_¿Por qué nos mueve la esperanza?_

*_*Juan Carlos Cuéllar y Eduardo Martínez, Gestores de Paz del ELN*_
*
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En el momento actual, se proclama en Colombia con insistencia una
palabra que es en sí misma una caja de pandora, ya que su resonar con
tanta fuerza aglutina y genera una peligrosa mezcla de sentimientos,
percepciones, desconocimientos e incertidumbres: la Paz. A pesar de que
las élites y los diferentes grupos dominantes hayan pretendido insertar
sus discursos de odio en la población, a pesar de su estrategia perversa
de homogenizar y persuadir al país con su peligroso discurso
homogeneizador de la paz, y a pesar de que la negligencia del gobierno
sea la que no haya permitido hasta el momento mayor celeridad en el
proceso de negociación entre el Estado y el ELN, tenemos claro que no
vamos a renunciar a nuestra vocación de lucha, compromiso y
determinación por transformar esta oprobiosa realidad en favor de la
felicidad y la dignidad de las inmensas mayorías empobrecidas de
Colombia. (…)

A nosotros nos mueve la esperanza, porque consideramos que a pesar de lo
difíciles e inciertos que resulten estos escenarios políticos que se
proyectan en Colombia, debemos tener la suficiente coherencia,
compromiso y determinación para seguir adelante con el proyecto de
nación que hemos venido construyendo y pensando desde hace más de
cincuenta años. Nos mueve profundamente la esperanza en nuestra
cotidianidad como camino a la utopía, ya que la urgente necesidad y
anhelo que tienen las mayorías de Colombia por tener un país distinto es
algo que nos llama al encuentro y al dialogo con la sociedad. Por ello,
en nuestro proceso de negociación con el gobierno colombiano la columna
vertebral es la participación de la sociedad. El Ejército de Liberación
Nacional tiene la mejor voluntad y disposición por abrir todos los
canales de diálogo con los sectores sociales y políticos, ya que de la
manera como el gobierno ha tramitado históricamente los conflictos
sociales, ha fragmentado, dividido y aislado el caminar de las luchas y
los reclamos de los sectores populares en Colombia. Las agendas y las
propuestas de la sociedad que buscan transformar e impulsar nuevas
posibilidades de país deben ser recogidas y puestas en la agenda de
negociación, porque son propuestas con sentido, con amplia legitimidad y
parten del ejercicio de pensar la política como acción colectiva desde
los territorios.

Frente a esto, los mensajes desesperanzadores que envía el Estado
Colombiano no con sus discursos, sino con sus acciones, deben llamar la
atención del país y el mundo. Por ejemplo, hablan de temas humanitarios
públicamente para generar desprestigio al ELN, pero no asumen con
seriedad y responsabilidad el tratamiento para garantizar derechos
fundamentales como la vida, ya que son bastante ineficaces en la
búsqueda de los responsables de los asesinatos de líderes sociales y
defensores/as de derechos humanos, los cuales van en aumento
especialmente en los territorios olvidados e históricamente excluidos.

Por ello, para enfrentar estos mensajes y acciones desesperanzadores del
Estado colombiano, insistimos en nuestro compromiso real con la búsqueda
de soluciones a los problemas y necesidades que los sectores populares
reclaman, por ello asumimos con total responsabilidad el continuar
caminando para encontrar los pasos que permitan la solución política al
conflicto armado, pero también seguiremos caminando y trabajando en aras
de la construcción colectiva y democrática de un proyecto de país donde
no se siga excluyendo a las mayorías de la toma de decisiones.

Nos mueve la esperanza de constatar que son necesarias y urgentes varias
transformaciones para construir una nueva Colombia; para hacer de éste
un país más decente y digno para la vida. Si las inmensas mayorías
humildes y empobrecidas queremos que el país cambie, habrá que ver y
evaluar la disposición de la oligarquía para aceptar esta realidad. Ya
lo decía Camilo hace medio siglo “deberíamos preguntarle más bien a los
dirigentes actuales, cómo van a entregar el poder a la mayoría, si por
las vías pacíficas o por las vías violentas”. El ELN quiere que se
separe definitivamente el ejercicio de la violencia de la acción
política, pero un sector de la clase dominante insiste en vender la idea
de que la única salida y fórmula para “la paz de Colombia” es por medio
de nuestra rendición y entrega de armas, pretendiendo desconocer así las
evidentes y profundas causas de nuestro alzamiento popular y los motivos
que sustentan hasta hoy nuestro ejercicio de resistencia armada.
Queremos apostarle a que la violencia sea parte del pasado, pero para
que ello sea posible debemos caminar en construir un país con plenas
garantías, con pluralidad, con democracia real, con participación y con
cambios. La paz de los cócteles, los premios y los eventos de élite no
nos interesa; en cambio, los caminos y acciones para el bienestar, la
autonomía, el respeto a los territorios y la vida, y en últimas, todas
las acciones que le aporten a la felicidad de las comunidades, es lo que
para nosotros se podría traducir como paz.
_____

Nota equipo de redacción(*)

Versión resumida para Revista Insurrección. Artículo completo en

¿Por qué nos mueve la esperanza?


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Treinta años sin Héctor Abad
*__*
Emerson de Francisco*_
*

El mes de agosto tiene un saldo en rojo en lo referente a los
magnicidios, de aquellos que desde diferentes esquinas y épocas, se
enfrentaron a esa combinación terrible de clientelismo, paramilitarismo
y narcotráfico que, a mediados de los años ochenta, empezaba a tomar
forma en Colombia y que hoy ha capturado buena parte del país, solo por
traer algunos casos, podríamos mencionar a Jaime Garzón, Luis Carlos
Galán y Héctor Abad Gómez.

A juzgar por sus orígenes, Héctor Abad Gómez, era eso que llaman un
“antioqueño de pura cepa”. Nacido en Jericó, un pueblo del suroeste
antioqueño, en el seno de una familia de padre ganadero y madre dedicada
a la educación católica de sus hijos. No obstante, a muy temprana edad,
rompió los esquemas, se encamino a la medicina, dedicado a la salud
pública, luego lo hizo impartiendo una cátedra abierta y crítica en la
Universidad de Antioquia, cuando nadie se apartaba de la enseñanza
magistral; por último, lo hizo defendiendo los derechos humanos al
interior del Partido Liberal, cuando el clientelismo y las componendas
políticas eran la única manera de ganar votos.

Dentro de los principales aportes y pensamientos de Héctor Abad Gómez,
podríamos atribuirle que creía que el subdesarrollo es un estado de la
mente y que la pobreza de la cultura era la causa, no el efecto, de la
pobreza material. Así se ganó muchos enemigos, sobre todo jerarcas de la
iglesia, terratenientes y políticos, que veían en sus ideas mansas una
amenaza contra los valores sociales y religiosos de la sociedad
antioqueña tradicional.

Si bien, dentro del libre pensamiento de Abad, fue dando bandazos para
aparecer como objetivo de los gendarmes sin cabeza, que creen que la
solución es acallar las voces disidentes a sangre y fuego; y su defensa
de los derechos humanos, le costo la vida, podríamos afirmar que
denunciar lo ocurrido con la desaparición de Omaira Montoya en 1977,
inició la cuenta regresiva de su asesinato, el 25 de agosto de 1987.

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_*Ninguna respuesta, ningún indicio, ninguna esperanza*__*
*_*
_Dr. Héctor Abad Gómez, 1986_*
*

La desaparición forzada de los detenidos políticos se inició en la
Alemania nazi para atemorizar a las poblaciones de los países ocupados
que pasaban a ser, para su familiares y amigos, sólo fantasmas en la
noche y en la niebla, cuyas iniciales conforman el fatídico N.N. de
aquellos cuerpos cuya identidad nadie conoce.

Este horrendo delito, el peor que institución o persona alguna pueda
cometer, pasó de la Alemania nazi a la Italia Fascista a la España
Franquista y de esta nuestra atormentada América Latina, empezando por
el Cono Sur, saltando a la América Central y llegando a Colombia, por
Barranquilla, con la desaparición, por parte de la policía nacional,
hace 6 años, de la bacterióloga antioqueña Omaira Montoya Zuluaga , de
quien tantos años, ni su madre, ni su familia, ni sus hermanos, ni sus
amigos volvieron a saber nada hasta que se descubrió que había sido
torturada y arrojada al mar. Con la sanción a quienes lo hicieron ¡de
quince días de suspensión en sus cargos!

La angustia constante, indefinida, permanente, inacabada, de la familia
Montoya Zuluaga, que inició la serie ignominiosa de desapariciones
forzosa de detenidos por órganos de la fuerza pública, directamente, o
por grupos tolerados y a veces instigados por ésta, es los que nos tiene
reunidos aquí. Los centenares de madres, de padres, de hermanos, de
familiares que han tenido que sufrir el viacrucis de no saber en dónde
están, de no saber que se han perdido en la noche y en la niebla sus
seres queridos, son los que nos reclaman a los colombianos que no hemos
sufrido tamaña desgracia–pero que comprendemos, sentimos y hemos sido
testigos del gran sufrimiento que las desapariciones forzadas de
detenidos conlleva,–nos reclaman, repito, que hagamos algo para que
esta cadena se detenga, para que no haya un solo desparecido más en
nuestra patria, ni en ningún otro rincón de la Tierra.

Sabemos muy bien que este fatídico delito de las desapariciones forzosas
de los detenidos ha sido impuesto por la llamada política de seguridad
que el Pentágono ha establecido en nuestra América Latina, para impedir
que nuestros pueblos se independicen de las coyunturas económica y
militar que pretenden imponernos por la fuerza y para siempre. Pero
tenemos la esperanza de que la nueva política de paz del gobierno que se
inicia y que uno de sus partes afirma: “Mantenimiento por parte del
gobierno, de una razonable y confiable política de orden público,
seguridad y justicia, dentro de un estricto respeto a los derechos
humanos y a las garantías ciudadanas” ( página 118 del libro: Hacia y
una Nueva Colombia, del Presidente Dr. Virgilio Barco) sea respetada por
todas las autoridades civiles y militares de la República.

Estamos aquí para denunciar ese horrendo delito, para rechazarlo para
hacer pública la angustia, la desesperanza, el martirio que éste
significa para los familiares y amigos de los desparecidos y para toda
conciencia con un mínimo siquiera de conmiseración humana por le
sufrimiento de su congéneres. Que no vuelva a ocurrir este delito, ni en
Colombia ni en ningún otro lugar del mundo, que podamos decir ya, sin
ninguna duda, como lo dijo Sábato en la Argentina con el nuevo gobierno:
¡Nunca más, nunca más, nunca más!
_____

Nota Equipo de Redacción[*]

Este título corresponde a la intervención de Héctor Abad Gómez en la
instalación del Foro Nacional por los desaparecidos, Medellín, 1986. La
transcripción textual del documento está el Magazín Dominical de El
Espectador, # 244, Noviembre 29 de 1987. El profesor Héctor Abad Gómez,
fue asesinado el 25 de Agosto de 1987.
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_*La era de la prosperidad para pocos*__*
*_*
_Gabriel Antonio Gaitán_*
*
El próximo año finaliza el segundo y último periodo de Juan Manuel
Santos como presidente de la República. Luego de su reelección en 2014
han transcurrido tres años de mandato y, al igual que en los primeros
cuatro, su gobierno se ha caracterizado por buscar la “prosperidad”
entendida como el rescate de los sectores financieros, entrega de
recursos y territorios nacionales a multinacionales, destrucción y abuso
de la naturaleza, y aumento de los privilegios de clase de la oligarquía.

Mientras estos intereses se consolidaron a lo largo de su mandato, las
promesas de paz, equidad y educación para el pueblo se diluyeron en
ruedas de prensa, cifras amañadas y proyectos que no se ejecutaron ni a
un 30%. Así, quedan fuera de la prosperidad los hombres y mujeres de la
Colombia real: esa que día a día tiene que sobrevivir a la pobreza, el
desempleo, el indigno sistema de salud, la educación privatizada, el
paramilitarismo y el terrorismo de Estado.

Como requisito para la prosperidad de pocos, Santos se trazó como
objetivo indispensable la desmovilización y desarme de las guerrillas;
es así como a finales del 2016 se firman los Acuerdos de La Habana con
las FARC. Ese Proceso de solución política hoy tiene a esa fuerza
insurgente a merced de los caprichos de la clase política y de la
inexistente voluntad del gobierno de cumplir lo acordado, y al pueblo
sin beneficio alguno, pues su implementación está en un limbo de
intereses políticos y con sectores decididos a hacerlos trizas.

Fruto de la exclusión política, la alta desigualdad económica y la falta
de garantías básicas para la vida digna, la conflictividad social es una
constante; eso genera que la protesta y la movilización popular sean un
imperativo de las mayorías en Colombia, a lo que el gobierno ha
respondido con tratamiento de guerra y violencia cruel, siguiendo el
manual de pactar para luego incumplir las exigencias y demandas de los
colombianos.

La marca de este gobierno fue desconocer las necesidades del pueblo,
como expresó en su tristemente célebre frase “ese tal paro no existe”.
Para el gobierno en estos últimos siete años la Colombia real no existe,
así lo demostró en la más reciente rueda de prensa donde enunció
supuestos logros de gobierno y ocultó el genocidio en curso, el aumento
de la pobreza y la desigualdad.

Como su mayor acierto en políticas sociales el gobierno expone la
construcción de viviendas y la infraestructura, pero olvida que los
grandes beneficiarios de estos proyectos son las constructoras y
banqueros; aún más falaz resulta regocijarse con las vías 4G, cuando
éstas son las reinas de la corrupción, el robo de recursos públicos y la
politiquería. En últimas, la infraestructura solo beneficia a los de
siempre. Los grandes empresarios ven crecer sus cuentas mientras los
pobres no tienen ni siquiera agua para beber, como sucedió en Santa
Marta hace unos meses, situación que al parecer el Presidente ya olvidó
y por eso se siente satisfecho con los pocos acueductos y
alcantarillados construidos durante su mandato.

A este paso, la paz puede terminar siendo la más grande promesa
incumplida por parte del Presidente. Eso explica la reiterada negativa
del gobierno a la participación de la sociedad en su construcción, pues
sin duda alguna la paz que buscan los colombianos va más allá del
desarme de las guerrillas.

Santos pretende mostrarnos un país de maravillas, pero lo cierto es que
las cosas están mucho peor. Aunque diga que hay tiempo suficiente, en
este último año las posibilidades de mejorar son inexistentes; así lo
demuestra la carrera electoral en marcha, que desde ya se convirtió en
una feria de promesas sin esperanzas de ser cumplidas.

Ante esta crisis social que vive nuestro país, reiteramos que la única
solución está en la participación del pueblo; de los gobiernos de la
oligarquía no podemos esperar las transformaciones que Colombia necesita
para vivir verdaderamente en una nación de paz y equidad.
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_*Trump es la consecuencia*__*
*_*
_Héctor Useche_*
*
De vez en cuando, al discutir de los riesgos de la democracia se suele
recordar que Adolfo Hitler fue elegido democráticamente. El debate no es
qué modelo de democracia lo eligió sino por qué millones de personas
vieron en él una esperanza.

Alemania estaba dominada por la frustración de haber perdido la Primera
Guerra Mundial (1914-1919), además de la crisis económica. La necesidad
de buscar un culpable de cernió sobre las minorías, quienes, como chivo
expiatorio, había que sacrificar. Pero todo eso no hubiese sido posible
sin un proceso histórico de construcción de un “nosotros”, en este caso
los alemanes, y un “ellos”: los judíos, los negros, los homosexuales y
los inmigrantes.

Hitler no causó el fascismo, el fascismo produjo a Hitler. Los seres
humanos son productos de su tiempo al punto que, como decía un profesor
universitario, si Marx hubiera nacido en Cuba a comienzos del siglo XX
es posible que no hubiera sido el autor del Capital sino un buen
compositor de boleros.

Luego de la gran decepción de fue Barak Obama, ante unas expectativas
infladas, llegó el turno del discurso de la mal llamada “anti-política”,
encarnada en los Estados Unidos en Donald Trump, un personaje tan
caricaturesco como Hitler y con un ego digno de Franco o de Mussolini.

Donald Trump no es el creador del extremismo de derechas estadounidense,
no. Antes que él y respaldándolo está una sociedad que justificó el
exterminio de indígenas, que olvidó su pasado inmigrante, que desarrolló
un sistema político-cultural basado en el racismo y la supremacía
blanca, que permitió desde el KKK hasta la Asociación Nacional del Rifle.

Recién se anunció el triunfo electoral de Trump, hubo grupos de blancos
que salieron a insultar a hispanos, a musulmanes y a indigentes. Esos
grupos no fueron fruto de la generación espontánea a las pocas horas del
cierre de las urnas, son realmente expresiones políticas latentes que se
levantaron de sus tumbas porque el nuevo contexto político les daba la
legitimidad. Total, ellos fueron parte de los que votaron por Trump.
Otros, votaron por un elemento que es una de las mejores armas del
autoritarismo: el miedo. Podríamos decir: siembra miedos y cosecharás
extremistas.

Trump alimenta los fascistas quienes a su vez alimentan a Trump: eso se
observa tanto en su política interna como exterior. Los llamados a una
nueva narrativa (la posverdad, es decir: el engaño), la satanización de
los medios, la búsqueda de un enemigo interno (la migración y los
musulmanes) y exterior (Siria, Afganistán, Corea del Norte o el que sea)
cierran el círculo.

En Colombia debemos preguntarnos si el uribismo es fruto de lo que José
Obdulio Gaviria llama ridículamente una “inteligencia superior” o
producto de unas élites que han creado una cultura política basada en la
exclusión y en la violencia política, como hicieron con el Frente
Nacional o el genocidio de la Unión Patriótica, para citar solo dos
ejemplos.
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_*Democratizar los medios de comunicación, otro desafío para la paz*__*
*_*
_Delegación de Diálogo del ELN_*
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Con motivo del encuentro internacional “Periodismo que transforma”
organizado en Quito por distintos procesos de comunicación popular y
periodistas de distintos medios de Colombia, presentamos la carta que la
Delegación de Diálogos del ELN dirigió a los participantes, y que
hacemos extensiva a todas y todos quienes se sientan interpelados por el
llamado a construir una comunicación honesta y responsable, una
comunicación para la Paz:
Quito, 17 de agosto de 2017
Estimados comunicadores y comunicadoras,

Participantes del Encuentro Internacional “Periodismo que Transforma”:
Es una satisfacción para los integrantes de esta Delegación encontrarnos
con ustedes en este evento; esperamos que sea el primero de muchos. Con
el ánimo de compartir miradas y proyecciones, les acercamos estas ideas
que son, a la vez, una invitación.

El modelo de democracia en Colombia tiene múltiples deudas con la
sociedad, entre ellas, la falta de cumplimiento del derecho a ejercer y
recibir una comunicación honesta, plural y responsable. Quienes trabajan
en y para la comunicación con un sentido social, tienen la tarea y la
posibilidad de impulsar las iniciativas y los espacios de confluencia
que sean necesarios para revertir esa situación.

Mientras la mayoría de países de América Latina adoptaron, en las
últimas décadas, regulaciones sobre la concentración de medios
tendientes a la democratización, en Colombia esa tarea está aún
pendiente. Los debates que surgieron de dichos procesos atravesaron a
sociedades enteras, dieron como resultado modificaciones en la
legislación y, en algunos casos, empoderamiento de experiencias
comunitarias y alternativas de comunicación. En nuestro país, en parte
por los condicionamientos del conflicto, pero sobre todo por la falta de
voluntad de las élites gobernantes, esos procesos no se han dado.

La Mesa de Diálogos instalada en Quito entre el ELN y el Gobierno tiene
como aspecto central del proceso la participación de la sociedad, base
imprescindible para construir un acuerdo de paz y transformaciones.
Atentos a las instancias de debate que se vienen dando sobre el tema,
creemos que las demandas en torno a la democratización de la
comunicación deben ser parte de esas discusiones.

De igual forma que venimos haciendo con diversos sectores de la
sociedad, en esta ocasión los invitamos a que ocupen su lugar en la
agenda de participación: periodistas, comunicadores y comunicadoras,
trabajadores y trabajadoras de prensa; medios comunitarios,
alternativos, populares, públicos, estatales: todos y todas debemos
abordar la tarea de generar participación y protagonismo en la lucha por
la democratización de nuestra sociedad. Para ello, tenemos medios a
nuestro alcance: solo falta abrir las grietas que permitan que estas
problemáticas permeen a la institucionalidad, y vuelquen la balanza a
favor de la la sociedad.

En este aspecto, el tejido social y comunicacional en Colombia no parte
de cero: diversos Foros, Encuentros, abordajes académicos e iniciativas
sociales marcan un camino de búsqueda, de articulación, de maduración de
propuestas hacia la democratización de las comunicaciones.

Ese acumulado puede encontrar en las instancias que se abren en Quito un
lugar de encuentro, de interlocución con el resto de la sociedad e
incidencia ante las autoridades. Las puertas están abiertas; con esta
carta les formalizamos la invitación. Los y las protagonistas, son ustedes.
Cordialmente,
_
Delegación de Diálogo
_
_Ejército de Liberación Nacional._
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Comentaris tancats a [Colombia] ELN Revista Insurrección Nro. 595

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