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[polomoir] (Colombia) No es haciendo felices a las trasnacionales mineras como se va a sacar al país a delante (Parte Final)

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No es haciendo felices a las trasnacionales mineras como se
va a sacar al país adelante (Parte Final)

Intervención del
senador Jorge Enrique Robledo en la sesión de la Comisión Quinta del Senado, 14
de agosto de 2012.

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¿Por qué hay colombianos involucrados?

 

¿Cómo se explica que
un engendro como este nos tenga ocupados en esta Comisión? Una primera
respuesta, porque le interesaba a Billiton. La trasnacional está al borde de
coronar el 051, un horror, quedándose con la mina hasta 2029 y le está montando
una especie de presión al gobierno nacional para que se vaya hasta el 2044. Pan
y pedazo, como se dice. Pero además, hay que estarles agradecidos. Ya nos
salieron con el cuentico de que se cayó el tenor del níquel y de que aquí hay
cosas muy complicadas y de que si no son ellos, nadie más está en capacidad de
explotar la mina. A este paso les vamos a quedar debiendo el favor. Espero que
usted, señor ministro, no haya comprado esta teoría. En el mundo de hoy, y se
lo recuerdo a ustedes, tan fervorosos de la globalización, sobra quien explote
una mina de níquel. Tan poco misterio tiene que el señor jefe de la mina,
doctor Escobar, es nativo de Andes, Antioquia. Fíjense, son ciudadanos
colombianos, comunes y corrientes, los que trabajan para la trasnacional, como
el doctor Jiménez, de la Drummond, o el doctor Junguito, de El Cerrejón. Señores
inversionistas extranjeros: no nos echen entonces el cuento de que ustedes
vinieron a salvarnos del guayuco y la barbarie. Pero otra cosa, ministro, y
usted la sabe mejor que yo: lo que sobra en el mundo es la plata, el dinero,
los dólares. No saben qué hacer con los dólares, entre otras cosas porque la
Reserva Federal y el Banco Europeo se dedicaron a falsificar moneda. Mientras a
nosotros un dólar nos cuesta sufrimiento, a ellos solo les vale lo que cuestan
el papel y la tinta. Esas son las tristes realidades de la globalización.

 

Vuelvo a hacer la
pregunta: ¿por qué hay colombianos que firmaron el 051 contra el interés de su
propia nación? No tengo sino dos teorías posibles. Una, son unos imbéciles,
para usar la palabra del presidente de la República. Otra, son corruptos.
Ahora, no creo en imbéciles en esos niveles del Estado. Tampoco es que sean
genios, pero imbéciles no son. Lo que creo es que hay un acto de corrupción en
contra del interés de la nación y aquí voy a ser muy directo y le reitero la pregunta
que le he hecho a Billiton: ¿a escala nacional y mundial Billiton va a defender
que el contrato no se origina en un acto doloso, que no abusó de las
circunstancias para haberlo tramitado como se hizo? Y ahora entonces nos
quieren resolver el conflicto con propaganda. Como hay de molestia con esa
propaganda, tanto la de Pacific Rubiales, cómo cunde el mal ejemplo, entonces,
como la Cerro Matoso. Evidente que es una propaganda calculada para evadir el
debate. Porque no dice “¡Viva el 051!”, lo que sería por lo menos coherente con
el debate. ¡Pero sacar unas señoras sonriendo satisfechas! El propósito de esa
propaganda es silenciar a los medios de comunicación. Piensa mal y acertarás,
es un axioma en la República de Colombia.

 

Propuestas

 

¿Qué hacer? Me uno a
la idea de quienes proponen declarar la nulidad del 051, en lo relacionado con
estos dos contratos específicos que está modificando, y que en ese sentido se
dé la reversión. Declarar la nulidad porque el 051 es abiertamente ilegal, como
se puede demostrar de todas las maneras, y les pido a ustedes que no insistan
en defender lo contrario, porque quedan mal. Ahora, claro que abogados hay para
todo. Por el módico 30%, uno consigue quien defienda lo que sea.

 

Nos han montado un
enredo con que la explotación debe necesariamente vencer el 30 de septiembre.
Creo que el gobierno debe plantearle a Billiton Cerro Matoso mantener los
contratos por unos meses más mientras decide el rumbo sin afanes. Es
perfectamente factible. Quitémonos ese afán de estar resolviendo mañana. No.
Con el interés nacional no se puede jugar. Y que una vez se llegue a cualquier
determinación en firme, se liquide lo que suceda en esos meses. Esto es sensato
hacerlo. Es cuestión de ponernos de acuerdo. Que la gente de Cerro Matoso asuma
por fin una actitud cordial con el país y acepte mirar sin afanes las distintas
opciones y sin la presión que ya nos han hecho desde distintos puntos de
convocar un tribunal internacional, que tampoco le cabe a este proceso.

 

Hecho esto, viene una
segunda parte. Hay tres posibilidades. Una, la que quieren el gobierno y
Billiton, seguir con el contrato. Esa posibilidad tendría un cambio profundo y
es que no sería sobre el 051, sino con base en una relación completamente
diferente, porque una vez hundido el 051 y establecida la reversión, ya se
vería si Billiton Cerro Matoso sigue o no en el negocio.

 

Hay una segunda
posibilidad que se ha planteado bastante y es que el Estado recupere el poder
sobre la empresa y los activos y licite a algún tipo de convocatoria para que
empresas nacionales e incluso extranjeras entren a hacer ofertas. Es decir, que
si Billiton se va a ganar ese negocio, sea en franca lid, compitiendo por
encima de la mesa, no con estas maniobras subrepticias que aquí se han
denunciado. En otro país le prohibirían a Billiton hasta participar, porque
después de todo lo que ha hecho, alguna sanción moral debería recibir. Pero
bueno, en Colombia estamos.

 

La tercera
posibilidad, y es la que más me gusta, es tirar a quedarnos con todas las
utilidades. ¿Cuál es el lío de las dos anteriores? Que toca compartir o perder
las utilidades con las trasnacionales, que como operan, tienen la sartén por el
mango y es imposible vigilarlas. Aquí le decía hace unos años al exministro
Oscar Iván Zuluaga que quien opera una empresa, sea grande o pequeña, adquiere
el derecho de tumbar al socio, porque no lo vigila nadie. Entonces me uno a
quienes piensan que lo mejor sería que el Estado operara directamente la
empresa para quedarnos con los 200 ó 300 mil millones de utilidades al año.
Tendríamos las regalías los impuestos que hoy tenemos y además las utilidades,
200 ó 300 mil millones al año, que hoy no tenemos y que le caerían muy bien a
Monte Líbano o a Córdoba o a Colombia, al que fuera.

 

La propuesta se puede
concretar de dos maneras, siempre y cuando haya voluntad política. Aquí el
ministro me va a decir que nada es factible. Pero si hay voluntad política, una
de las maneras de hacerlo es que, por lo menos mientras se constituye una nueva
empresa, sean Ecopetrol o ISA o ISAGEN, empresas donde el control lo tiene el
Estado, las que operen la mina. Otra, creando definitivamente una nueva empresa
desde el principio. Eso no tiene misterio. Es más, hay una propuesta que les
hago aquí, y no es un chiste, a toda la cúpula directiva de Cerro Matoso y es
que trabajen para Colombia en vez de trabajar para Billiton. Es más, les
podemos mejorar los sueldos, doctor Escobar, a todo el staff, y a los
trabajadores también, a todos. Quien sea que se quede con la empresa tendrá que
trabajar con los que ya están ahí. Que se busque entonces un acuerdo para que
el doctor Escobar y todos su staff siga operando a Cerro Matoso, pero eso sí,
las ganancias no serían para Billiton sino para Colombia. Sería bonito, doctor
Escobar, que ustedes trabajaran para su país, para su nación, y contribuyeran
positivamente al progreso de Colombia. Si ellos no quisieran hacerlo, hay
gerentes de sobra. Quiero enfatizar en que ya no estamos como hace siglos,
cuando aquí nadie se sabía las tablas de multiplicar. Hay infinidad de
compatriotas que saben mucho de estas cosas.

 

El gobierno, en
contravía del interés nacional

 

Aquí hay un problema
ideológico que tiene unas condiciones económicas. El ministro no va a estar de
acuerdo conmigo, ni, sobre todo, tampoco el Presidente, porque el ministro hace
lo que finalmente diga el doctor Santos. Ellos no van a estar de acuerdo no
porque tengan argumentos, el máximo que podrían aducir es que si el Estado
maneja la mina, se la roban. Pero si alegan eso, les pasa como al que escupe hacia
arriba. No se le vaya a ocurrir sacar ese argumento, señor ministro, porque el
Estado finalmente aquí son ustedes y lo son desde hace muchísimo tiempo. Pero
además es falaz. Pongo el ejemplo de Chile, donde la minería de cobre la maneja
el Estado.

 

¿Cuál es el problema
de fondo? Que detrás está el gran poder a través del cual las trasnacionales y
los grandes imperios manejan el mundo. Y entonces los grandes imperios,
empezando por Estados Unidos, han dictaminado que el Estado colombiano no puede
explotar directamente la mina y hay que buscar una trasnacional para que la
opere. Ese es todo el secreto.

 

Concluyo diciendo que
este es uno de esos casos bonitos que no se presentan todas las veces. Ayer se
nos presentó en el caso del café y les cuento que en ese gran acto cafetero que
hicimos en Manizales hubo siete congresistas que no eran del Polo. Los medios
algo se detuvieron en mí, y sí, jugué un papel, porque he estado toda la vida
en la lucha cafetera, pero ahí había congresistas de todos los partidos. Algo
parecido estamos haciendo aquí en la Comisión Quinta del Senado, y lo podemos
ampliar para buscar una solución. No quiero ser dogmático al señalar que debe
revertir. Hagamos el análisis con cifras en la mano y lleguemos a una
conclusión, pero no descartemos nada.

 

Yo llamaría a una
convergencia nacional con unas cuantas ideas. Caducidad del contrato 051. Ganar
un tiempo que nos permita mirar con más despacio y que más especialistas actúen
y que más cuentas se hagan. Y buscar salidas que ya he explicado cuáles pueden
ser. ¿De qué va a depender? De que el país se movilice. Y cuando hablo de
movilizarse, lo digo en el sentido democrático. Esto que estamos haciendo aquí
es movilizarnos, es hablar, es opinar, es que en la prensa se escriba, que el
doctor Hommes lance otro artículo si quiere. Pero que se vuelva un debate
nacional en el cual al final se termine haciendo lo que sea más conveniente
para el país.

 

Réplica

 

Me uno, señor
presidente, a lo expresado por los colegas de la Comisión Quinta. También como
ellos, definitivamente considero que la actitud del gobierno es totalmente
equivocada. A ese paso no va a terminar bien, porque es evidente que no se dan
respuestas satisfactorias a los profundos cuestionamientos que aquí se están
haciendo. Ayer el doctor Aurelio Suárez presentó en la Academia Colombiana de
Ciencias Económicas un trabajo muy interesante sobre estos asuntos de la
minería y entre las cosas que presentó encuentra que hace unas semanas, y
probablemente esto explique la actitud del gobierno, el ministro Cárdenas en
una reunión con 300 grandes mineras en Canadá contó que habían nombrado un
viceministro “para que su trabajo sea mantenerlos feliz”.

 

Interpela el
ministro: Senador Robledo, usted sabe que yo tengo el mayor respeto por usted,
y lo he dicho en todos y cada uno de los debates. Pero no puedo permitir que
aquí se diga una mentira de esas proporciones. Es una mentira de grandes
proporciones.

 

Senador Robledo: No
le sume al disparate otra mentira.

 

Ministro de Minas:
Que ese individuo ha repetido una y otra vez por twitter. Y yo ya le he
aclarado: nunca he hecho ese tipo de afirmaciones. Por favor, no le haga eco
usted a la falsedad, que aquí lo hemos manejado todo en los términos más serios
y más profesionales.

 

Senador Robledo: El
hecho de que usted se ponga bravo no le resuelve ningún problema, ministro,
porque resulta que aquí tengo en el teléfono (para ir a Dinero: http://bit.ly/yFCaHE),* toda la información al
respecto publicada por la revista Dinero. A todos se la voy a mandar por
twitter para que se sepa quién es el que está faltando a la verdad. La
rectificación no se la debe hacer al doctor Suárez ni a mí, sino a la revista
Dinero, que fue la que publicó la información. Aquí la tengo tomada de
internet, señor ministro. Pero ese es un debate que resulta ser menor, porque
lo grave no es que lo diga la revista, lo grave es la actitud que usted está
asumiendo.

 

Ministro de Minas:
Usted está afirmando acá que si lo dice la revista Dinero, es verdad absoluta.

 

Senador Robledo: No.
Puede ser mentira, pero rectifíquele a la revista Dinero.

 

Ministro de Minas: No
le haga eco a la falsedad.

 

Senador Robledo: Me
da pena, señor ministro, si usted se irrita, yo también me puedo irritar. Cómo
es posible que a usted le estén haciendo esta acusación hace semanas y usted no
haya rectificado a la revista Dinero. ¿Ya le rectificó a la revista Dinero?
Estos no son ataques personales. Rectifíquele a la revista Dinero. Si usted le
rectifica a la revista Dinero, yo le rectifico.

 

Ministro de Minas.
Porque cuando lo leí dije: no es posible que se digan canalladas. Y lo último
que podía esperar es que aquí le hicieran eco a semejantes falsedades.

 

Senador Robledo: Pero
si usted no lo rectificó, señor ministro, yo lo lamento. Cómo es posible. A
usted si le falta demasiado valor civil, señor ministro, y me excusa, la
revista Dinero dice usted que lo calumnió, no yo, ni el doctor Aurelio Suárez,
la revista Dinero, una revista respetable en este país, no un pasquín. Esa
revista lo cita a usted en un evento en Toronto y usted no la refuta, por qué
yo voy a tener dudas. Pero sigamos, quédese ahí, póngale el pecho a la brisa,
que el pleito no es conmigo. Que la gente de la revista Dinero le diga al
ministro que lo están calumniando. Usted dijo eso según la revista Dinero, si
es mentira, que rectifique la revista y listo. Y si no la habido, es su
problema, no mío. Los hombres públicos, o rectificamos, o asumimos lo que están
diciendo los medios de comunicación sobre nosotros. Si hubiera sido un periódico
en Hongkong, en el fin del mundo, yo podría entender que el ministro no supo.
Pero un cargo tan grave, pregunto, por qué se quedó callado.

 

Pero sigamos, porque
ese no es el punto central del debate. No sería esa la primera actitud. Es
bueno que quede claro que quienes estamos haciendo este debate no rechazamos de
plano que haya minería ni inversión extranjera. Pero casos como este sí nos
confirman una idea que se ha ido volviendo un lugar común en Colombia: minería
sí, pero no así. Ese es el punto que estamos discutiendo. Y el gobierno no está
asumiendo la actitud que debería para que no sea así, sino que ha sido en buena
medida responsable de este horror que estamos viendo. Toda la desesperación del
ministro es porque este es un debate en el que no ha podido explicar
satisfactoriamente nada de lo que está pasando. Son demasiado graves los cargos
que se están haciendo aquí, que no los hace solamente el senador del Polo, sino
toda la Comisión y todos los que han hablado aquí.

 

Esto viene pegado de
otra decisión equivocada de este gobierno y es que ya a los habitantes ni
siquiera les van a llegar las regalías que les llegaban antes por Cerro Matoso,
porque con la famosa ley de regalías les recortaron esos ingresos. O sea, los
impactos negativos seguirán siendo iguales o mayores, pero los recursos que les
van a llegar son inferiores. Es un primer hecho que quería señalar.

 

Quiero mencionar algo
de lo que afirma el doctor Escobar, presidente de Cerro Matoso, porque uno no
debe comentar las cosas que dicen las personas. Él nos dice que la empresa
funciona muy bien. No voy a entrar a discutirlo, aceptemos que sí, pero eso no
responde a las inquietudes que aquí estamos planteando. Que la empresa se gane
sus pesos y produzca su níquel es parte del deber de las empresas.

 

Aquí lo que estamos
discutiendo es qué va a pasar con el futuro de Cero Matoso y sobre todo con sus
utilidades. Y en ese sentido, el debate tiene que aclarar, primero, que la
prórroga del 051 es ilegal, a juicio de muchos de nosotros, por las razones que
aquí se han explicado y que no voy a repetir. El doctor Escobar hizo una
explicación clave. Nos dijo que lo que hicieron fue acomodarse a decisiones del
gobierno nacional de ese entonces en las políticas de privatización. Otro
argumento más para mi inventario de argumentos en contra de las
privatizaciones. Este es el dato que faltaba. No hay privatización en la
historia de Colombia en donde el patrimonio nacional no haya sido sacrificado.
O sea que, doctor Escobar, con eso no resolvió ningún problema.

 

Y un punto que es
crucial y al que ni se refieren. También el ministro lo silencia. Los equipos
de la empresa, todo lo que debe revertir el 30 de septiembre, se los van a
arrendar a Cerro Matoso por el 1,25% de las utilidades netas. Ayer mencioné
algunas cifras y quedó alguna confusión. Quiero precisar el dato exacto. El año
pasado, la utilidades fueron 204 mil millones de pesos. Si hubiera reversión,
toda esa utilidad le debería llegar al Estado colombiano. Como no va a haberla,
según se está planteando, se le van a alquilar los equipos a la gente de
Billiton Cerro Matoso por un porcentaje que equivale al 1,25% de las utilidades
después de impuestos. ¿A cuánto ascendería si ese contrato lo logran concretar?
Sería por 2.250 millones de pesos que le arrendarían esos equipos a la
multinacional, con los impuestos a cargo de la nación colombiana, porque estos
pasarían al patrimonio de este país. 2.550 millones de pesos, frente a unos
activos de 1,33 billones de pesos, son el 0,19%, equivalente a 212 millones de
pesos mensuales, por el alquiler de unos equipos que rentan 204 mil millones de
pesos al año, 20 mil millones de pesos al mes.

 

Qué negocio puede ser
sensato en el que se plantee que unos activos de ese valor se alquilen por esa
suma para que produzcan la rentabilidad de la que estoy hablando. Por supuesto
que es un contrato leonino. Puede tener incluso todos los sellos de todas las
notarías, y hasta terminar alguien diciendo que es legal, pero es leonino, es
contrario al interés nacional, y su deber, señor ministro, es impedir que eso
suceda, para eso lo pusieron ahí. Si no tiene el valor civil suficiente para
oponerse, pues dígalo. Pero aquí no puede ser que del lado del capital
extranjero haya verdaderos linces de las finanzas y del lado del interés nacional
nos empiecen con el discurso con el que usted nos empezó, que casa con la cita
de Dinero: y es que cuidado se nos ponen bravas las trasnacionales, porque de
pronto no vienen a Colombia y ese es el principal activo del país. No. No es el
principal activo del país, señor ministro. El principal activo del país no es
lo que piensen los inversionistas extranjeros. El principal activo es nuestra
naturaleza, nuestro pueblo, nuestro mercado interno, etc. Y el día que haya
problemas graves de otro tipo, y el país va a hacia allá, en buena medida
producto de la revaluación impuesta por la minería, ese día los inversionistas
extranjeros subirán las tasas de interés hasta donde las tengan que subir, así,
señor ministro, usted les haga concesiones como las que le está haciendo a la
Billiton.

 

Hago otra reflexión.
Se supone que en los negocios lícitos, el ingreso no tiene sino dos orígenes
posibles o hasta tres: ingresos por trabajo, ingresos por préstamos de dinero e
ingresos por el aporte del capital. Pregunto: ¿por qué razones Billiton se va a
ganar el año entrante, si se sostiene ese contrato, unos 200 mil millones de
pesos? ¿Originados en qué? Pregunto, ¿dónde está el origen de la ganancia de
Billiton? Me podrán decir, los funcionarios. No, es que ya los estamos pagando,
la utilidad es después de pagar a todos los funcionarios. ¿De dónde sale esa
ganancia, cómo se justifica, cómo se explica? No hay sino una explicación. Es
porque el contrato leonino nos impone alquilar unos contratos por mucho menos
de lo que renta esa inversión. La plata no se la gana Billiton por su trabajo,
no se la gana por el capital que está aportando, sino que se la va a ganar es
porque les entregamos regalados los equipos en virtud de un contrato leonino.
Eso fue lo que montaron en 1996. Ahora, ustedes han debido decir desde esos
días que estaban montando un contrato leonino para favorecer a la BHP Billiton.

 

Por último, comentar
algo que usted dijo ayer, señor ministro. Usted dio como una de las razones
para prorrogar el contrato la necesidad de hacer grandes inversiones y que el
tenor del níquel se había caído. Le pregunté, sabiendo que no existía, dónde
estaba el estudio del gobierno, y usted me dijo que sí había estudio. Me acaba
de entregar hace un rato el doctor Óscar Paredes, quien es el que se supone que
tenía lo que se supone es el estudio. Aquí no hay ningún estudio, solo unos
datos que dicen que el tenor del níquel está cayendo. Pero la tecnología
también está aumentando. No hay estudio del Estado colombiano que sustente por
qué en Carro Matoso hay que invertir mil millones de dólares, uno de los
cuentos que le están echando al país, un estudio que diga cuánto va a costar la
tecnología. No hay estudio, repito. No puede seguir funcionando este país,
doctor Cárdenas, sobre la base de que los estudios los hacen los inversionistas
extranjeros y las trasnacionales, sin que el gobierno actúe como contraparte.
Le pregunto al doctor Paredes de dónde salen estos dos estudios finales que
usted me cita. Y me dice que son presentados por Cerro Matoso. Entonces hago
cara de sorpresa y me dice que se hicieron bajo la gravedad del juramento. Se
confirma lo que ha dicho varias veces la Contraloría y es que se les cree por
fe. Y he dicho siempre que creer por fe en cuestiones religiosas me parece
respetabilísimo, pero creerles por fe a las trasnacionales que operan en
Colombia o a cualquier negociante se me hace absolutamente inaudito.

 

Tenemos un gobierno
que va disparado, sin estudios claros, sin refutar las acusaciones que se están
haciendo, a hacerle un contrato a la BHP Billiton por razones ideológicas.
Porque la teoría del presidente Santos es que los colombianos seremos felices
solo si primero hacemos felices a los extranjeros. Una idea por completo
equivocada.

 

Lo que nos queda,
senadores y representantes que estamos interesados, es en seguir unidos en esta
lucha exigiendo que se aclaren las cosas y continuar haciendo nuestras
propuestas. La primera, que se declare la caducidad de ese contrato, porque es
ilegal. Y una vez el Estado con el poder sobre el negocio, entremos a mirar qué
hacemos. Hay varias opciones, por lo menos tres. La que más me gusta es que se
le revierta a la nación y que operemos esa empresa con la dirección del Estado
colombiano. Puede haber otras opciones, estoy abierto a analizarlas, pero sobre
la base de rechazar que la ilegalidad, a mi juicio teñida de corrupción, genere
derechos en Colombia. El delito no puede generar derecho.

 

Y en segundo término,
es absolutamente inaceptable plantear que esos equipos que producen 200 mil
millones de pesos de utilidad al año, aunque ha habido años de 350 mil millones
de pesos, se alquilen a precio de gallina flaca para que los inversionistas
extranjeros estén contentos y el gobierno colombiano crea que la está haciendo
muy bien viéndoles tan felices.

 

·
La cita completa de Dinero es:
“Cárdenas también se refirió al nombramiento de un viceministro ‘especializado
en minas’. ‘Su trabajo es mantenerles feliz, asegurar que todos sus problemas
sean resueltos’.”

·
 

Video primera
intervención: http://bit.ly/NxvyX4

 

Video réplica: http://bit.ly/Q03I3T

 

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